domingo 8 de febrero de 2009

¿DEBE EL HOMBRE JUZGAR SOBRE UN ASUNTO DIVINO?

ROMANOS 2
1: Por lo cual eres inexcusable, OH hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo.
2: Más sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad.
3: ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás al juicio de Dios?
4: ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?
5: Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios”
6: el cual pagará a cada uno conforme a sus obras;
7: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad,
8: pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia;
9: tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también al griego,
10: pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego;
11: porque no hay acepción de personas para con Dios.
12: Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados
13: porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados
14: Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, estos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos,
15: mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos,
16: en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.
ROMANOS 12 (2 y 3)
2:” No os conforméis a este siglo sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”
3:” Digo pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros que no tengo más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”

martes 3 de febrero de 2009

¿Estaría Jesucristo hoy a favor de la Proposición 8?

La Proposición 8 fue un referéndum en las elecciones estatales de California que eliminó el derecho de las parejas del mismo sexo a contraer matrimonio. La aprobación de la proposición modificó la Constitución de California, eliminando "el derecho de las parejas del mismo sexo a contraer matrimonio." Adicionalmente, se añadió una sección en la constitución declarando que "sólo el matrimonio entre un hombre y una mujer es válido o reconocido en California."La medida fue presentada para las elecciones estatales en noviembre titulada "Ley de Protección del Matrimonio en California". Con esta reforma en la Constitución El título y el resumen fue revisado por el fiscal general Jerry Brown para que fuese más "exacta y clara."La Corte Superior de California falló a favor de estos cambios, declarando que, "El título y el resumen no era falso o engañoso, ya que se afirmaba que la Proposición 8 "eliminaba el derecho de las parejas del mismo sexo a contraer matrimonio" en California. La Corte Suprema de California había sostenido anteriormente de manera inequívoca que las parejas del mismo sexo tenían el derecho constitucional a contraer matrimonio en virtud de la Constitución de California. este referéndum provocó una masiva movilización de muchos movimientos Religiosos, Católicos, Cristianos en general, judíos etc ..... y entre ellos estaba la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, la cual alentó a sus miembros a apoyar esta propuesta. la aprobación de esta propuesta implica que las parejas homosexuales no puedan formalizar su relación a través de un matrimonio civil.

lunes 6 de octubre de 2008

¿Somos capaces de vivir rectamente ..... o intentarlo?

Vivir rectamente no sólo es un compromiso de comportarse de una determinada forma, sino, que además, no debemos convivir ni prestar atención a quien no se comporta de esta forma, incluso, la obligación de denunciarlo " ....Al que solapadamente infama a su prójimo, yo lo destruiré...."


Salmo 101 "Promesa de vivir rectamente"

1: Misericordia y juicio cantaré; A ti cantaré yo, oh Jehová.
2: Entenderé el camino de la perfección cuando vengas a mi. En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa.
3: No pondré delante de mis ojos cosa injusta.
Aborrezco la obra de los que se desvían; ninguno de ellos se acercará a mi.

4: Corazón perverso se apartará de mi; no conoceré al malvado

5: Al que solapadamente infama a su prójimo, yo lo destruiré;
No sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso

6: Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo;
El que ande en el camino de la perfección, éste me servirá.

7: No habitará dentro de mi casa el que hace fraude;el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.

martes 30 de septiembre de 2008

El Testimonio, el manantial donde se originan la fe y la actividad

De un discurso del difunto Presidente Gordon B. Hinckley en la Conferencia General de Abril de 1998.

".... Deseo estar activo y trabajar; quiero enfrentar cada día con resolución y propósito; quiero emplear todas mis horas activas en dar ánimo, en bendecir a los que soportan cargas pesadas, en aumentar la fe y fortalecer el testimonio. Gracias a la bondad de un amigo generoso, en los últimos tres años se me ha permitido recorrer la tierra y visitar a la gente de un sinfín de naciones. Ha habido miles y decenas de miles de personas congregadas; en un lugar había más de doscientos autobuses que habían transportado a los asistentes al estadio.
He estado entre los ricos, pero más que nada entre los pobres: los pobres de la tierra y los pobres de la Iglesia. Algunos tienen los ojos de una forma diferente que los míos y la piel de distinto color, pero esas diferencias desaparecen y pierden todo significado cuando estoy entre ellos. Ante mis ojos, todos son hijos de nuestro Padre con un patrimonio divino; aunque hablemos idiomas diferentes, todos entendemos la lengua común de la hermandad.
Es cansador viajar tan lejos para visitarlos; pero es difícil dejarlos después de haber estado con ellos. En todo lugar adonde vamos, la visita es breve y se organiza una reunión en medio de otras reuniones. Quisiera poder quedarme más tiempo. Al finalizar la reunión, espontáneamente cantamos "Para siempre Dios esté con vos" (Himnos, Nº 89); aparecen los pañuelos blancos para secar las lágrimas, y luego se agitan en señal cariñosa de despedida. Hace poco, tuvimos once reuniones numerosas en diversas ciudades de México en un término de sólo siete días.
La presencia de esa gente maravillosa es lo que me estimula la adrenalina; es la expresión de amor de sus ojos lo que me da energías.
Podría pasar día tras día en mi oficina, año tras año, resolviendo montañas de problemas, muchos de ellos de escasa importancia; pero, aunque paso mucho tiempo en ella, siento que tengo una misión más grande, una responsabilidad aún mayor de salir para estar entre la gente. Esos miles de personas, cientos de miles, millones ahora, todos tienen algo en común: tienen un testimonio personal de que ésta es la obra del Todopoderoso, nuestro Padre Celestial; que Jesús, el Señor, que murió en el Calvario y resucitó, vive y es un Ser real y distinto, con personalidad individual; que ésta es la obra de Ellos, restaurada en esta última y maravillosa dispensación de los tiempos; que el antiguo sacerdocio ha sido restaurado con todas sus llaves y sus poderes; que el Libro de Mormón ha hablado desde el polvo como testimonio del Redentor del mundo.
Este elemento al que llamamos testimonio es la gran fortaleza de la Iglesia. Es el manantial donde se originan la fe y la actividad; es difícil de explicar y no se puede medir; es algo indescriptible y misterioso, y, sin embargo, es tan real y potente como cualquier otra fuerza de la tierra. El Señor lo describió cuando le dijo a Nicodemo: "El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu" (Juan 3:8). Eso, que llamamos testimonio, es difícil de definir, pero sus frutos son claramente evidentes. Es el Santo Espíritu que testifica a través de nosotros.
El testimonio personal es el factor que hace que la gente cambie su modo de vivir al integrarse a esta Iglesia; es el elemento que motiva a los miembros a abandonarlo todo para estar al servicio del Señor; es la voz apacible y alentadora que sostiene incesantemente a los que andan por la fe hasta el último día de su vida.
Es algo misterioso y maravilloso, un don de Dios al hombre. Supera a la riqueza o la pobreza cuando se nos llama a servir. Este testimonio que nuestra gente lleva en el corazón es una fuerza motivadora para el cumplimiento del deber. Se encuentra tanto en los jóvenes como en los viejos; se encuentra en el estudiante de seminario, en el misionero, en el obispo y en el presidente de estaca, en el presidente de misión, en la hermana de la Sociedad de Socorro y en toda Autoridad General; se escucha también de labios de los que no tienen otra asignación que la de ser miembros. Está en los cimientos mismos de esta obra del Señor, y es lo que la impulsa a través del mundo. Nos motiva a la acción, nos exige que hagamos lo que se nos pida. Nos da la seguridad de que la vida tiene propósito, de que hay cosas que tienen mucho más importancia que otras, de que estamos en una jornada eterna, de que somos responsables ante Dios.
Emily Dickinson [poetisa estadounidense] captó un elemento de esa naturaleza cuando escribió lo siguiente:

La pampa nunca vi,jamás he visto el mar;

mas sé lo que es un llano y una ola puedo imaginar.

Con Dios no hablé jamás,el cielo nunca vi;

mas sé por cierto que los hay cual si estuviera allí.

("Chartless", en A Treasury of the Familiar, ed. por Ralph L. Woods, 1942, pág. 179.)
Ese elemento, débil y un tanto frágil al principio, es lo que mueve a todo investigador hacia la conversión y empuja a todo converso hacia la seguridad de la fe. Esto es lo que impulsó a nuestros antepasados a abandonar Inglaterra y otras tierras de Europa, a atravesar el océano con aterradoras experiencias, y a caminar lo que parecía una distancia interminable junto a los lentos bueyes o a los endebles carros de mano en dirección a estas montañas del Oeste. Miles de ellos lucharon, trabajaron y murieron en esa nefasta jornada. Ese espíritu de testimonio ha pasado a nosotros, que somos los herederos de su preciada fe.
Dondequiera que se organice la Iglesia, su fuerza se hace sentir. Nosotros nos ponemos de pie y decimos que sabemos; y lo decimos hasta que suena casi monótono; lo decimos porque no sabemos qué otra cosa decir. El simple hecho es que sabemos que Dios vive, que Jesús es el Cristo, y que ésta es Su causa y Su reino. Las palabras son sencillas, la expresión brota del corazón; se hace efectiva dondequiera que la Iglesia esté organizada, dondequiera que haya misioneros que enseñen el Evangelio, dondequiera que haya miembros que expresen su fe.
Es algo que no puede refutarse. Los que se oponen pueden citar pasajes de Escritura y discutir incansablemente la doctrina; pueden ser astutos y persuasivos. Pero, cuando uno dice "Yo sé", no hay lugar para más discusiones. Quizás no lo acepten, pero.....,
¿quién podría refutar o negar la voz apacible de lo íntimo del alma que habla con convicción personal? ....."

lunes 29 de septiembre de 2008

Un maravilloso salmo para gente maravillosa

Cuando leí este salmo me vino una persona a mi cabeza, mi esposa, a la que quiero con toda mi alma y admiro, entre otras cosas, precisamente por su forma de ser que se ajusta perfectamente a este hermoso salmo.

Salmo 15 "Los que habitarán en el monte santo de Dios"

1: Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?

2: El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón.

3: El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo. Ni admite reproche alguno contra su vecino

4: Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, pero honra a los que temen a Jehová. El que aún jurando en daño suyo, no por eso cambia.

5: Quien su dinero no dio a usura, ni contra el inocente admitió cohecho.

El que hace estas cosas, no resbalará jamás.

domingo 28 de septiembre de 2008

¿Estamos preparados? no somos conscientes de nuestra fragilidad

Un día de septiembre, en una reunión de la sociedad de socorro se planteó la cuestión de que ante la imposibilidad de predecir el futuro ....... ¿somos cosncientes de la fragilidad de nuestra vida?¿estábamos preparados para recibir la muerte? ..... ¿y qué haríamos si supiésemos con certeza que era el último día de nuestra vida? .......

Salmo 39: " .... Hazme saber, Jehová mi fin, Y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuán frágil soy ....."

A continuación detallamos las respuestas de varias hermanas que así respondieron a esta pregunta en una clase de la sociedad de socorro

#1: Le pediría a Dios que me perdonase de todos mis pecados
#2: Escribiría a mi Familia y a Mis abuelos
#3: Estaría con mi familia, comería lasaña (es mi comida favorita), tocaría el piano y cantaría con mis amigas. Querría un día normal
#4: Llamaría a mi familia para decirles lo mucho que les quiero y tratar de estar con ellos todo el día y escribiría esto: "Papá cuida de mi madrecita y de todos mis hermanos y dile que los quiero y pido perdón si les he hecho algún daño. Recuerden que les amo y a también ............... Te quiero.
#5:Pedir el último perdón al Padre, morir cerca de mi hija y rezar por todo el mundo.
#6:Perdonar a todos
#7: Orar a Dios para que me perdonase y me recibiese en su seno
#8: Estar en Paz con Dios y ver a mi hijo y a mi familia
#9:Orar al Padre que me perdone mis pecados, que tenga misericordia de mi y que cuide de mi familia.
#10: Dejar todo en orden, ver a mis hijos y nietos, orar y ayunar.
#11:Llamar por teléfono a mis hijas que tengo lejos y reunir a mi lado a la familia que tengo en España.
#12: Pedirle a Dios Perdón, despedirme de todos mis amigos y lo poco material que tengo dejárselo a la familia o personas necesitadas.
#13: Pedir al Señor en oración para que se apiade de mi y perdone mis pecados. Ir con mis hijos y nietos para decirles que les quiero.
#14:Pedir a Dios que cuidase de mi familia
#15:Hacer testamento. Llamar a mis hermanos, hablar con mis hijas y reunirme con mi familia.
#16:Me iría a mi país para estar con mis hijos y esperar la muerte leyendo las escrituras juntos.
#17:Agradecer a la familia y amigos por su ayuda y desear a los hijos y marido que se acerquen más a Dios.
#18:Dar indicaciones a mis hijos y nietos sobre la necesidad de no olvidar todo lo enseñado en Cristo para que sean felices.
#19:Ir a visitar a mi madre y estar con ella.
#20:Estar preparada y para eso me preparo día a día.
#21:Sería fatal para mi familia, estamos pasando el momento más malo de toda nuestra vida. Yo sé que Dios es maravilloso y quizás dejaría de sufrir, pero mi marido y mi hijo ..... no sé ....
#22:Me gustaría que mi hijo quedara acompañado y que mi hija quedase casada.
#23: Sellarme en el Templo con mi familia.
#24: Pedir perdón a los que me rodean si les he ofendido y perdonar si me han ofendido. Volver a revisar mi vida y saber si soy digna de ser perdonada por mi Dios.
#25: Estaría arrepentida y muy mal por no haber hecho lo suficiente con el señor
#26:Me gustaría que mis hijos estuviesen en la Iglesia.
#27:Lo que hago todos los días, me sentiría muy feliz al ir a reunirme con mis seres queridos que están al otro lado del velo.

sábado 23 de febrero de 2008

No dejemos que las tinieblas nublen nuestro corazón

8: ¡Ay de los que juntan casa con casa, hasta no haber más lugar, para quedar solos en medio de la tierra!
11: ¡Ay de los que se levantan temprano por la mañana para seguir la embriaguez; que continúan hasta la noche, hasta que los enciende el vino!
18: ¡Ay de los que arrastran la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como si fueran con coyundas de carro!

20: ¡Ay de los que a lo malo llaman bueno, y a lo bueno malo; que ponen tinieblas; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!
21: ¡Ay de los que son sabios a sus propios ojos, y prudentes delante de sí mismos!
22: ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y varones fuertes para mezclar licores;
23: que justifican al inicuo por cohecho, y quitan al justo su rectitud!

(Segundo de Nefi Capítulo 15)

martes 19 de febrero de 2008

¡La amistad es amor!

No me importa cuál sea el carácter de un hombre; si es mi amigo, un amigo verdadero, yo seré su amigo, le predicaré el evangelio de salvación, le daré buenos consejos y le ayudaré a salir de sus dificultades. La amistad es uno de los grandes principios fundamentales del mormonismo; tiene por objeto reformar y civilizar al mundo y hacer que cesen las guerras y las contiendas, y que los hombres se conviertan en amigos y hermanos ... (...) .... La amistad es semejante a lo que hace el hermano Theodore Turkey con su fragua, cuando suelda el hierro con el hierro; une a la familia humana con su feliz influencia. Esa amistad que los seres inteligentes aceptan como sincera debe surgir del amor, y ese amor debe salir de la virtud, la cual forma parte de la religión como la luz es parte de Jehová. De ahí las palabras de Jesús cuando dijo: "Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos [Juan 15:13]". Los que jamás han estado encerrados dentro de los muros de una prisión difícilmente se pueden imaginar cuan dulce es el son de la voz de un amigo; una señal de amistad, de dondequiera que provenga, despierta y activa todo sentimiento de comprensión; evoca en un instante todo lo que ha pasado; abarca lo presente con la rapidez del relámpago; se aferra a lo futuro con la fuerza de un tigre; hace que la mente se transporte hacia delante y hacia atrás, de una cosa a otra, hasta que por último toda enemistad, malicia, odio, diferencias pasadas, malos entendidos y las ineficacias caen aniquilados victoriosamente a los pies de la esperanza.
Espero poder ver otra vez a mis amigos, afanarme por ellos y atender también a su bienestar. Mientras yo viva, no les faltará un amigo; mi corazón ama a aquellos que me aman y mis manos se esforzarán por los que se afanan por mí, y siempre permaneceré fiel a mis amigos. ¿Podría ser desagradecido? ¡Ciertamente no! ¡Dios no lo permita!

(Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia - José Smith - Pags. 490 a 494)

martes 12 de febrero de 2008

Una sorprendente y hermosa declaración sobre la libertad de la primera mitad del siglo XIX por revelación


Consideramos que el concepto de que todos los hombres son creados iguales y que todos tienen el privilegio de pensar por sí mismos cualquier asunto relativo a la conciencia es un principio justo, uno cuya potencia toda persona debe examinar debidamente. En consecuencia, no estamos dispuestos, ni lo estaríamos si tuviéramos el poder, a privar a nadie de ejercer esa independencia de la mente que el cielo tan gentilmente ha concedido a la familia humana como uno de sus dones más selectos.
Abrigo los sentimientos más generosos y caritativos hacia todas las sectas, partidos y denominaciones; y considero sagrados y preciados todos los derechos y libertades de conciencia sin despreciar a hombre alguno por discrepar conmigo en asuntos de opinión.
Los santos pueden testificar si estoy dispuesto a dar mi vida por mis hermanos. Si se ha demostrado que he estado dispuesto a morir por un mormón, declaro sin temor ante los cielos que estoy igualmente dispuesto a morir en defensa de los derechos de un presbiteriano, un bautista o cualquier hombre bueno de la denominación que fuere; porque el mismo principio que hollaría los derechos de los Santos de los Últimos Días atropellaría los derechos de los católicos romanos o de cualquier otra denominación que no fuera popular y careciera de la fuerza para defenderse.
Lo que inspira mi alma es el amor por la libertad, la libertad civil y religiosa para toda la raza humana. Mis abuelos inculcaron en mi alma el amor por la libertad mientras me sentaban sobre sus rodillas.
Si considero que el género humano está en error, ¿lo he de oprimir? No; procuraré elevarlo y lo haré según su propia manera de pensar si no puedo persuadirlo a creer que mi manera es mejor; y no trataré de obligar a ningún hombre a creer como yo, sino por la fuerza de la razón, porque la verdad abrirá su propio camino.
Siempre debemos ser conscientes de los prejuicios que en ocasiones surgen de tan extraña manera y son tan comunes en la naturaleza humana, los cuales se manifiestan hacia nuestros amigos, vecinos y hermanos del mundo que prefieren diferir de nosotros en sus opiniones así como también en asuntos de fe. Nuestra religión queda entre nosotros y nuestro Dios. Su religión queda entre ellos y su Dios.
Cuando observamos en el hombre cualidades virtuosas debemos reconocerlas siempre, sea cual sea la comprensión del que las posea con respecto a credos y doctrina; pues todos los hombres, poseyendo derechos inalienables y las altas y nobles calificaciones de la naturaleza y de la preservación de sí mismos son, o deberían ser libres de pensar, actuar y decir lo que quieran, siempre que mantengan el debido respeto hacia los derechos y privilegios de toda otra persona, sin infringir ninguno de ellos. Esa es una doctrina a la cual me aferro de todo corazón y la practico.
Toda persona tiene derecho a su albedrío, porque Dios así lo ha ordenado. Él ha constituido en agentes morales a todos los seres humanos y les ha dado el poder de escoger entre el bien o el mal (…) Uno de los primeros principios de mi vida, uno que he cultivado desde mi niñez – y fue mi padre quien me lo enseñó – es conceder a toda persona la libertad de conciencia …. En mis sentimientos existe la disposición de estar siempre listo para morir en defensa de los justos derechos del débil y del oprimido.
No hay que altercar con ningún hombre a causa de su religión; y todos los gobiernos deberían permitir que toda persona practicara su religión si ser molestada. Ningún hombre está autorizado para quitarle la vida a otro por motivo de diferencias en cuanto a la religión y/o la opinión, la cual todas las leyes y todos los gobiernos deberían tolerar y proteger, ya fuere verdadera o falsa.
Cultivaremos la paz y la amistad con todos, nos ocuparemos de nuestros propios asuntos y tendremos éxito y seremos respetados, porque al respetar a los demás, nos respetamos a nosotros mismos.
(Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia - José Smith - Pags. 366 y 367)

martes 5 de febrero de 2008

Seamos como niños pequeños, sin malicia, ni engaño ni hipocresía

Las cosas de Dios son de profunda importancia, y sólo se pueden descrubir con el tiempo, la experiencia y los pensamientos cuidadosos, reflexivos y solemnes. Tu mente, ¡oh hombre!, si quieres llevar un alma a la salvación, debe elevarse a la altura del último cielo, y escudriñar y contemplar el abismo más oscuro y la ancha expansión de la eternidad; debes tener comunión con Dios. Dondequiera que estemos, sea coronada nuestra cabeza con honradez, sobriedad, candor, solemnidad, virtud, pureza, mansedumbre y sencillez. En una palabra, seamos como niños pequeños, sin malicia, ni engaño ni hipocresía. Y ahora, hermanos, después de sus tribulaciones, y si hacen esas cosas, y ejercitan con fervor la oración y la fe a la vista de Dios siempre, El les dará conocimiento por medio de su Santo Espíritu, sí, por el inefable don del Espíritu Santo. Porque el conocimiento disipa las tinieblas, la incertidumbre y la duda, porque éstas no pueden existir donde hay conocimiento .... En el conocimiento hay poder.

(Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia - José Smith - Pags. 280,281 y 282)

lunes 4 de febrero de 2008

Sostener a los líderes de la Iglesia y al Profeta, no es sólo levantar la mano, es sostenerlos desde lo más profundo de nuestro corazón.

Como aquellos que sostuvieron las manos de Moisés, así también sostengamos nosotros las manos de los que han sido nombrados para dirigir los asuntos del reino, a fin de que sean fortalecidos y capacitados para llevar a cabo sus grandes responsabilidades y sean instrumentos al efectuar la grandiosa obra de los últimos días. Ahora bien, el que las personas hagan algo sólo porque se les ha pedido hacerlo, y estén murmurando todo el tiempo mientras lo hacen, no sirve de nada; sería mejor que no lo hicieran. Entre los que profesan ser santos, hay quienes son demasiados propensos a murmurar, a criticar, cuando se les da un consejo que está en oposición a lo que ellos quieren, aún cuando ellos mismos lo hayan pedido; y mucho más cuando se les da un consejo que no hayan pedido y que no esté de acuerdo con la noción que tengan de las cosas; pero, hermanos, esperamos algo mejor de ustedes; confiamos en que de vez en cuando deseen recibir consejo y que se ciñan a él de buen grado, siempre que lo reciban de la debida fuente (...) La historia nos enseña , que aún viniendo todo conocimiento de Dios, aún así, cuando se ha revelado, no todos los hombres han creído en él como revelación .... Noé era un hombre perfecto y su conocimiento o revelación no fue tomado c omo tal por los habitantes de la tierra (....) creemos en la antigua revelación porque nuestros padres creyeron, pero ¡fuera con las nuevas revelaciones!. El mismo principio se manifestó claramente entre los judíos cuando el salvador vino en la carne (...) cuando la nueva revelacion procedió de la boca de él mismo, no pudieron aceptarla; era demasiado para ellos. Mostraba las corrupciones de esa generación, como las de otras anteriores; y exclamaron ¡Fuera, crucifícale!. Una vez más, el mismo procedimiento y lenguaje se usaron cuando el Libro de Mormón apareció a esta generación. La antigua revelación, los viejos patriarcas, peregrinos y apóstoles eran benditos. Creemos en ellos, pero a los nuevos no podemos aceptarlos.
El mundo siempre ha tomado a los profetas que eran enviados de Dios por profetas falsos. De manera que mataron, apderearon, castigaron y encarcelaron a los profetas verdaderos y éstos tuvieron que esconderse en los desiertos, las cuevas y las cavernas de la tierra; y aunque eran los hombres más honorables de la tierra, los expulsaron de su sociedad como vagabundos, mientras que estimaron, honraron y apoyaron a bribones, hipócritas, impostores y los hombres más viles. No considero improbable, si Cirsto viniera a la tierra y enseñara los mismos principios severos que predicó a los judíos, que esta generación lo rechazaría por ser demasiado severo.

(Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia - José Smith - pags.210 a 212)

jueves 31 de enero de 2008

El sacerdocio bien ejercido honra a su poseedor y ofrece un ejemplo de comportamiento a su entorno.

Todos deben obrar en armonía, o no se podrá hacer nada; y se debe proceder de acuerdo con el sacerdocio en la antigüedad; por tanto, los santos deben ser un pueblo selecto, separados de todas las maldades del mundo, escogidos, virtuosos y santos. El Señor se propone convertir a la Iglesia de Jesucristo en un reino de sacerdotes, una gente sana, un linaje escogido, como en los días de Enoc, con todos los dones que Pablo manifestó a la Iglesia en sus epístolas y enseñanzas a las ramas de la Iglesia en sus días. (...) Sean virtuosos y puros; sean hombres de integridad y verdad; obedezcan los mandamientos de Dios, entonces más perfectamente podrán entender la diferencia entre el bien y el mal, entre las cosas de Dios y las de los hombres; y su sendero será como el de los justos, que es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.

(Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia - José Smith - Pags.171 y 172)

miércoles 30 de enero de 2008

Cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de fortalecer la Iglesia y de hacer su parte para edificar el reino de Dios

“La causa de Dios es una sola causa común, en la que todos los miembros de la Iglesia están igualmente interesados; todos somos miembros del cuerpo común, todos participamos del mismo espíritu, nos bautizamos en un mismo bautismo y poseemos en común la misma esperanza gloriosa (…) La única diferencia consiste en que uno es llamado a cumplir con un deber, y otro con otro, de manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. (…..) Hermanos y Hermanas, sean fieles, sean diligentes, contiendan fervientemente por la fe que una vez se dio a los santos; que todo hombre, mujer y niño comprenda la importancia de la obra y se comporte como si el éxito dependiera exclusivamente de su propio esfuerzo; que todos sientan interés en ella y que consideren que vine en días cuya contemplación animó el corazón de reyes, profetas y hombres justos hace miles de años, cuya posibilidad inspiró sus escritos más tiernos y sus cantos más sublimes, y les hizo prorrumpir en las embelesadas alabanzas que se registran en las Escrituras (…) Sea lo que fuere que les sobrevenga, enderecen sus hombros y sobrelleven la carga y siempre sostengan y defiendan los intereses de la Iglesia y reino de Dios."

(Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia - José Smith - Pags.151 y 152)

lunes 28 de enero de 2008

Artículo de Fe número 13: "La declaración es pequeña, pero, las implicaciones son enormes."

El presidente Gordon B.Hinckley ha fallecido el domingo 27 de Enero a las 19:00 horas, como humilde homenaje a su memoria transcribimos un memorable discurso suyo en la Universidad BYU en septiembre del año pasado 2007.

La declaración es pequeña, pero, las implicaciones son enormes” dijo el Presidente Hinckley al referirse a la primera mitad del treceavo Articulo de Fe de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días que dice “Creemos en ser honrados, verídicos, castos, benevolentes, virtuosos y en hacer el bien a todos los hombres.”

Creemos en ser honrados. No podemos hacer trampa. Nosotros no hacemos nada de naturaleza deshonesta. Hemos hecho una promesa a nosotros mismos de ser escrupulosamente honestos en todo lo que hacemos. Esto no siempre es fácil.
En asuntos de honestidad no hay atajos, no existen pequeñas mentiras blancas o grandes negras. Solo existe la simple honesta total y franca verdad.
Creemos en ser verídicos. Esto es diferente a la honestidad. Esto significa que nos elevemos un poco más, mirando al mundo de frente y avanzar marchando, significa que somos leales a la fe de nuestros padres. En las palabras de Evan Stephens:
¿Fallara los jóvenes de Sión Defendiendo la verdad y la rectitud?¿Mientras el enemigo ataca,correremos o evitaremos pelear? ¡NO!
Creemos en ser castos. Hace unos días note algo interesante. En la ciudad de Salt Lake City, el sábado por la mañana (15 de septiembre del 2007), el edificio del Key Bank fue demolido tras una serie de detonaciones de bomba . Todo sucedió en tres o cuatro segundos, con una gran nube de polvo a su alrededor. El procedimiento es llamado “implosión” en contraste a una explosión. Este edificio fue edificado hace aproximadamente 30 años. Supongo que la construcción duro por lo menos un año o quizás dos. Ahora en solo segundos se ha ido. Eso, mis amigos, es la historia de muchas vidas. Les nutrimos tan cuidadosamente por varios años. Luego les encontramos en malas circunstancias. Errores cometidos. La Castidad ha sido entregada. Existe una implosión y una bola de polvo es todo lo que ha dejado…
… No permitan que eso les pase a ustedes. No se vendan a si mismos tan bajo comprometiendo su compromiso con la moralidad. Ustedes son, cada uno de ustedes, hijos de un divino Padre Celestial. Ustedes han sido creados a su imagen. Su cuerpo es sagrado. Es el templo de su espíritu, no lo arruinen con el pecado.
Ahora, volviendo al ejemplo de la torre derrumbada, les recuerdo que en ese lugar se construirá un nuevo y hermoso edificio. De igual manera, aquellos de ustedes quienes han trasgredido, pueden regresar a su Redentor, nuestro Salvador Jesucristo y a través de su poder de Su Expiación, es posible ser limpios de nuevo. El Señor dijo: Sé fiel; socorre a los débiles, levanta las manos caídas y fortalece las rodillas debilitadas.” (DyC 81:5)
Creemos en ser benevolentes. ¿Que significa esto? Significa ser bondadoso, considerado, allegarse a aquellos que están necesitados. La palabra literalmente significa hacer bien. La palabra provienes del latín "bene" que denota allegarse a aquellos en angustia y necesidad, ayudarles de cualquier manera posible.
Creemos en ser virtuosos. Esto no significa nada que ver con la moralidad sexual. Eso es cubierto con la palabra castidad. Virtuoso, en este caso, creo que significa tener fortaleza -- la fortaleza de hacer lo que se tenga que hacer. La gran virtud viene por el hacer el bien constantemente cada día, en lugar de las tediosas tareas de la vida. Blaise Pascal dijo que “el poder de la virtud del hombre no debe medirse por sus esfuerzos, sino por sus actos habituales."
Creemos en hacer el bien a todos los hombres. Esto no es fácil de hacer. Requiere misericordia, auto disciplina y determinación. El Señor nos ha dicho que debemos ofrecer aun amor y perdonar a quienes nos usan aun sin saberlo. Todos las personas merecen nuestro respeto.

Al finalizar su mensaje el Presidente Gordon B. Hinckley dijo:
Ahora, mis hermanos y hermanas. Tengo ahora 98 años. He andado por ahí por mucho tiempo. He visto mucho de la vida, sus triunfos y sus fracasos. Estoy convencido que han sido mas éxitos que fracasos, meditemos y reflexionamos en ellos… Si hacemos esto seremos mejores personas, llegaran a ser una guía en nuestras vidas. La vida será desafiante pero más interesante y las bendiciones del Señor llegaran sobre nosotros por que nosotros haremos lo que El Señor quiere que hagamos.”






sábado 26 de enero de 2008

No miremos a nuestro alrededor, mirémonos a nosotros mismos y posiblemente veamos lo que nos profetizaba Mormón.

Mormón 8: 28-40

28. Sí, sucederá en un día en que se negará el poder de Dios; y las Iglesias se habrán corrompido y ensalzado en el orgullo de sus corazones; sí, en un día en que los directores y maestros de las iglesias se envanecerán con el orgullo de sus corazones, hasta el grado de envidiar a aquellos que pertenecen a sus iglesias.
29. Sí, sucederá en un día en que se oirá de fuegos y tempestades, y vapores de humo en países extranjeros;
30. y también se oirá de guerras, rumores de guerras y terremotos en diversos lugares.
31. Sí, sucederá en un día en que habrá grandes contaminaciones sobre la superficie de la tierra; habrá asesinatos, y robos, y mentiras, y engaños, y fornicaciones, y toda clase de abominaciones; cuando habrá muchos que dirán: Haz esto, o haz aquello, y no importa, porque en el postrer día el Señor sostendrá al que tal hiciere. Pero ¡ay de tales, porque se hallan en la hiel de amargura y en los lazos de iniquidad!
32. Sí, sucederá en un día en que se habrán establecido iglesias que dirán: Venid a mí, y por vuestro dinero seréis perdonados de vuestros pecados.
33. ¡Oh pueblo inicuo y perverso y obstinado! ¿Por qué os habéis establecido iglesias para obtener lucro? ¿Por qué habéis tergiversado la santa palabra de Dios, para traer la condenación sobre vuestras almas? He aquí, examinad las revelaciones de Dios; pues he aquí, llegará el tiempo, en aquel día, en que se cumplirán todas estas cosas.
36. Y sé que andáis según el orgullo de vuestros corazones; y no hay sino unos pocos que no se envanecen por el orgullo de sus corazones, al grado de vestir ropas suntuosas, y de llegar a la envidia, las contiendas, la malicia y las persecuciones, y toda clase de iniquidades; y vuestras iglesias, sí, sin excepción, se han contaminado a causa del orgullo de vuestros corazones.
37. Porque he aquí, amáis el dinero, y vuestros bienes, y vuestros costosos vestidos, y el adorno de vuestras iglesias, más de lo que amáis a los pobres y los necesitados, los enfermos y los afligidos.
38. ¡Oh vosotros, corruptos, vosotros, hipócritas, vosotros, maestros, que os vendéis por lo que se corrompe! ¿Por qué habéis mancillado la santa iglesia de Dios? ¿Por qué no consideráis que es mayor el valor de una felicidad sin fin que esa miseria que jamás termina? ¿Es acaso por motivo de la alabanza del mundo?

39. ¿Por qué os adornáis con lo que no tiene vida, y sin embargo, permitís que el hambriento, y el necesitado, y el desnudo, y el enfermo, y el afligido pasen a vuestro lado, sin hacerles caso?

viernes 25 de enero de 2008

Todos, sin excepción, podemos y debemos contribuir a hacer un mundo mejor. Los miembros de la Iglesia lo llevan haciendo casi 200 años

“La obra del Señor en estos últimos días es de enorme magnitud y está casi más allá de la comprensión de los seres mortales. Sus glorias son indescriptibles y su grandiosidad insuperable. Es el tema que ha alentado el pecho de los profetas y de los hombres justos desde la creación del mundo (…) . Queridos hermanos, por el deseo que tenemos de llevar a efecto los propósitos de Dios, a cuya obra hemos sido llamados, y de trabajar con Él en esta última dispensación, sentimos la necesidad de tener la enérgica cooperación de los santos de toda esta tierra y de las islas del mar. Será necesario que los santos escuchen el consejo y dediquen su atención a la Iglesia, al establecimiento del reino; que dejen de lado todo principio egoísta, todo lo que sea bajo y servil, y avancen en la causa de la verdad; y que ayuden en todo lo que les sea posible a los que han recibido el modelo y el plan (…) Aquí, entonces, amados hermanos, tenemos una obra en la que debemos embarcarnos y que es digna de arcángeles, una obra que dejará en la sombra todo lo que se ha logrado hasta ahora, una obra que los reyes, profetas y hombres justos de otras épocas han buscado, esperado y anhelado fervientemente ver, pero han muerto sin contemplarla. (….) Nosotros somos el pueblo favorecido que Dios ha elegido para llevar a cabo la gloria de los últimos días; a nosotros nos es permitido verla, participar en ella y ayudar a extender esta gloria de los últimos días.”


(Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia - José Smith - Pags.545 y 546)

jueves 24 de enero de 2008

La unidad y el esfuerzo es necesario y vital para vencer nuestros sentimientos y prejuicios egoístas

"Recuerden los santos que de sus esfuerzos individuales dependen grandes cosas, y que son llamados a obrar junto con nosotros y con el Espíritu Santo para efectuar la gran obra de los últimos días; y que tomando en consideración la amplitud, bendiciones y glorias de ella, no sólo se debe sepultar todo sentimiento egoísta sino que hay que aniquilarlo; y predomine y reine triunfante en toda alma el amor hacia Dios y hacia el hombre, a fin de que el corazón de ellos llegue a ser semejante al de Enoc de la antigüedad, y comprendan todas las cosas, presentes, pasadas y futuras y que nada les falte en ningún don mientras esperan la venida del Señor Jesucristo.
La obra a la que unidamente nos dedicamos no es cosa común. Los enemigos con quienes tenemos que contender son sutiles y muy diestros en sus maniobras; debemos estar alertas, para concentrar nuestras energías y guardar los mejores sentimientos entre nosotros; y entonces, con la ayuda del Todopoderoso, iremos de victoria en victoria y de triunfo en triunfo; nuestras malas pasiones serán dominadas, nuestros prejuicios huirán, no habrá lugar en nuestro pecho para el odio, el vicio ocultará su deforme cabeza y nos hallaremos aprobados ante los cielos y seremos reconocidos como hijos de Dios"

(Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia - José Smith - Pag.291 y 292)

miércoles 23 de enero de 2008

Todos los miembros de la Iglesia deben ejercer de auténticos hermanos

"Mientras los hermanos me sostengan y alienten, puedo combatir los prejuicios del mundo y soportar con gozo la contumelia (maltrato) y los abusos; pero cuando mis hermanos se alejan, cuando empiezan a debilitarse y se empeñan en retrasar mi progreso y mis esfuerzos, entonces siento deseos de lamentarme pero no menos determinado a proseguir en mis deberes, con la confianza de que aunque mis amigos terrenales puedan fallarme e incluso volverse contra mí, mi Padre Celestial me hará salir triunfante. ...()..... Cuando se restaure la confianza, cuando caiga el orgullo y toda mente ambiciosa se cubra de humildad como con una vestidura, cuando el egoísmo dé paso a la benevolencia y a la caridad y se observe una determinación unida de vivir de acuerdo con cada palabra que proceda de la boca del Señor, entonces, y no antes, podrán prevalecer la paz, el orden y el amor."
(Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, Jose Smith)

lunes 20 de agosto de 2007

Utilicemos uno de nuestro mayores dones con rectitud y sabiduría

Santiago 3 del 1 al 18
3:1 HERMANOS míos, no os hagáis muchos maestros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.

3:2 Porque todos ofendemos en muchas cosas. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, que también puede con freno gobernar todo el cuerpo.

3:3 He aquí nosotros ponemos frenos en las bocas de los caballos para que nos obedezcan, y gobernamos todo su cuerpo.

3:4 Mirad también las naves: aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde quisiere el que las gobierna.

3:5 Así también, la lengua es un miembro pequeño, y se gloría de grandes cosas. He aquí, un pequeño fuego ¡cuán grande bosque enciende!

3:6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Así la lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, é inflama la rueda de la creación, y es inflamada del infierno.

3:7 Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres de la mar, se doma y es domada de la naturaleza humana:

3:8 Pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado; llena de veneno mortal.

3:9 Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos á los hombres, los cuales son hechos á la semejanza de Dios.

3:10 De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, no conviene que estas cosas sean así hechas.

3:11 ¿Echa alguna fuente por una misma abertura agua dulce y amarga?

3:12 Hermanos míos, ¿puede la higuera producir aceitunas, ó la vid higos? Así ninguna fuente puede hacer agua salada y dulce.

3:13 ¿Quién es sabio y avisado entre vosotros? muestre por buena conversación sus obras en mansedumbre de sabiduría.

3:14 Pero si tenéis envidia amarga y contención en vuestros corazones, no os gloriéis, ni seáis mentirosos contra la verdad:

3:15 Que esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrena, animal, diabólica.

3:16 Porque donde hay envidia y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.

3:17 Mas la sabiduría que es de lo alto, primeramente es pura, después pacífica, modesta, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, no juzgadora, no fingida.

3:18 Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen paz.

martes 14 de agosto de 2007

Un testimonio cada vez mayor



Discurso del Presidente Faust (fallecido el 10 de agosto de 2007) en la conferencia General de Octubre del año 2000.

"Al reflexionar en mi vida, distingo una fuente de fortaleza y bendición singulares; es mi testimonio y conocimiento de que Jesús es el Cristo".
Mis amados hermanos, hermanas y amigos, he vivido un largo tiempo. Al reflexionar en mi vida, distingo una fuente de fortaleza y bendición singulares; es mi testimonio y conocimiento de que Jesús es el Cristo, el Salvador y el Redentor de todo el género humano. Me siento profundamente agradecido por que toda mi vida he tenido una fe sencilla en que Jesús es el Cristo. Ese testimonio me ha sido confirmado cientos de veces. Es el conocimiento supremo de mi alma. Es la luz espiritual de mi ser. Es la piedra angular de mi vida.

Como uno de los hermanos más pequeños entre ustedes, pero en mi llamamiento de apóstol del Señor, testifico del Cristo que es nuestro Salvador y el Redentor del mundo. Puesto que este testimonio ha sido forjado con toda una vida de experiencias, estimo necesario relatar algunas de ellas que son de naturaleza muy personal. Pero este testimonio es mío y entiendo que el Salvador sabe que yo sé que Él vive.

La primera piedra angular de mi testimonio se estableció hace mucho tiempo. Uno de mis recuerdos más remotos es el haber tenido una aterradora pesadilla cuando era muy pequeño. Todavía la recuerdo vívidamente. Debo de haber gritado de miedo durante la noche. Mi abuela fue a despertarme. Yo lloraba y ella me tomó entre sus brazos, me abrazó y me consoló. Fue a buscar un tazón de mi arroz con leche predilecto que había quedado de la cena, yo me senté en su falda y ella me lo dio a comer en la boca. Me dijo que estábamos seguros en casa porque Jesús velaba por nosotros. Percibí en ese entonces que así era en realidad y todavía lo creo. Me sentí reconfortado en cuerpo y alma, y volví apaciblemente a acostarme, seguro de la divina realidad de que Jesús vela por nosotros.

Aquella primera y memorable experiencia condujo a otras poderosas confirmaciones de que Dios vive y de que Jesús es nuestro Señor y Salvador. Muchas de ellas vinieron en respuesta a la oración ferviente. De niño, cuando perdía cosas como mi valiosísima navaja, aprendí que si oraba con fervor por lo general podía encontrarlas. Y siempre pude hallar las vacas perdidas que se habían confiado a mi cuidado. A veces, tenía que orar más de una vez, pero mis oraciones siempre eran contestadas. En ocasiones la respuesta era no, pero más a menudo eran positivas y de confirmación. Aun cuando la respuesta era no, llegué a saber que, en la gran sabiduría del Señor, la respuesta que recibía era para mi beneficio. Mi fe siguió creciendo como bloques que se van colocando sobre la piedra angular, línea por línea, precepto por precepto. Son demasiados como para mencionarlos uno por uno; algunos son demasiado sagrados para exponerlos.
Esas primeras semillas de fe retoñaron aún más cuando, siendo yo un muchachito del Sacerdocio Aarónico, recibí una confirmación de fuente original del notable testimonio de los tres testigos referente a la veracidad del Libro de Mormón. El presidente de mi estaca era el presidente Henry D. Moyle, y su padre era James H. Moyle. En el verano, el hermano James H. Moyle visitaba a su familia y asistía a nuestro pequeño barrio del sureste del Valle del Lago Salado.
Un domingo, el hermano James H. Moyle nos contó un hecho excepcional. De joven había ido a la Universidad de Michigan a estudiar derecho. Cuando estaba para terminar sus estudios, su padre le dijo que David Whitmer, uno de los testigos del Libro de Mormón, todavía vivía. El padre sugirió al hijo que en el camino de regreso a Salt Lake City pasara a visitar a David Whitmer. El objetivo del hermano Moyle era preguntarle acerca de su testimonio con respecto a las planchas de oro del Libro de Mormón.

Durante esa visita, el hermano Moyle dijo a David Whitmer: "Señor, usted es un hombre mayor y yo soy un joven. He estado estudiando de atestiguaciones y testimonios. Le ruego me diga la verdad sobre su testimonio como uno de los testigos del Libro de Mormón". Entonces, David Whitmer le dijo: "Sí, yo sostuve las planchas en mis manos y un ángel las puso ante nosotros. Mi testimonio con respecto al Libro de Mormón es verdadero". David Whitmer estaba fuera de la Iglesia, pero nunca negó su testimonio de la visitación del ángel, de haber tocado las planchas de oro y de la veracidad del Libro de Mormón. El haber oído con mis propios oídos esa experiencia notable de labios del hermano Moyle produjo un efecto poderoso y confirmante en mi creciente testimonio. Una vez que lo oí, vino a ser irrevocable para mí.

Una de las piedras del fundamento de mi testimonio se estableció cuando de joven fui a mi primera misión a Brasil. En aquel tiempo, nuestro trabajo era infructuoso y difícil. No podíamos ni siquiera vislumbrar el gran derramamiento del Espíritu del Señor que ha habido tanto en ese país como en los demás países de Sudamérica, de Centroamérica y en México en los años subsiguientes. Hace sesenta años, había sólo una estaca en todos esos países. Ahora hay 643 estacas en Latinoamérica. Y creo que eso es tan sólo el principio. Lo que ha ocurrido excede a todo lo que hubiese esperado o soñado. Es uno de los muchos milagros que he presenciado. Doy fe de que todo eso no hubiera podido suceder sin la intervención divina del Señor, que vela por esta santa obra, no sólo en Latinoamérica, sino en todos los países del mundo.

En mi larga vida he hallado paz, regocijo y felicidad mucho más grandes de los que hubiera anhelado. Una de las bendiciones supremas de mi vida ha sido el haberme casado con una fiel hija de Dios. La quiero con todo mi corazón y con toda mi alma. He sido conducido en las alas de su espíritu(2 Nefi 4:25). Nos casamos en el Templo de Salt Lake hace 57 años cuando me fui de soldado a la Segunda Guerra Mundial sin saber si volvería vivo. Su fe firme e inquebrantable y su apoyo han fortalecido mi propio testimonio en los momentos difíciles. La promesa de mi jornada eterna, si tengo la bendición de recibirla, será magnífica con ella a mi lado.
Otra gran bendición de mi vida ha sido el haber tenido hijos aun cuando pensábamos que nunca podríamos tenerlos. Nuestra alegría se ha incrementado con nuestros nietos y bisnietos. Sólo por el poder de una bendición del sacerdocio eso se hizo posible.

No obstante, junto con las bendiciones, he conocido grandes dificultades y pesares. Estoy agradecido por las lecciones que he aprendido con esos golpes de la adversidad. De jovencito, viví en los años de la gran depresión económica cuando los bancos quebraron y muchísimas personas perdieron el empleo y su casa, y pasaron hambre. Por fortuna, yo tenía trabajo en una fábrica de enlatados donde me pagaban 25 centavos por hora. ¡Quizás eso era todo lo que yo valía! Pero me sirvió para proseguir mis estudios. Estuve tres largos años en el servicio militar en la Segunda Guerra Mundial. La ocasión en que estuvimos en peligro de que el barco en que viajábamos se volcara en medio de una terrible tempestad en el Océano Pacífico, me puse en las manos del Señor y le prometí con fervor que si sobrevivía procuraría servirle todos los días de mi vida.
En ocasiones, he tropezado y he sido menos de lo que debía haber sido. Todos nos enfrentamos con el tener que tomar decisiones dolorosas, determinantes y difíciles que nos llevan a un nivel más elevado de espiritualidad. Son los Getsemanís de nuestras vidas que traen consigo intenso dolor y angustia. A veces son demasiado sagradas para darlas a conocer públicamente. Son las experiencias decisivas que nos ayudan a desterrar los anhelos injustos cifrados en las cosas del mundo. Al caer de nuestros ojos las escamas de tinieblas, vemos con mayor claridad quiénes somos y cuáles son nuestras responsabilidades con respecto a nuestro destino divino.

Reconozco humildemente que esas muchas experiencias han alimentado mi conocimiento firme de que Jesús es nuestro Salvador y Redentor. He oído Su voz y he sentido Su influencia y Su presencia, las que han sido como un manto de cálido abrigo espiritual. Lo asombroso de ello es que todos los que a conciencia se esfuercen por guardar los mandamientos y por apoyar a sus líderes pueden recibir ese mismo conocimiento en cierta medida. El privilegio de prestar servicio en la causa del Maestro brinda gran satisfacción y paz interior.
El testimonio y la fe unidos de los primeros miembros de la Iglesia los llevó desde Palmyra a Kirtland, y de Nauvoo al Valle del Lago Salado. Con el tiempo, esa fe establecerá esta obra por todo el mundo. Esa fuerza del testimonio y de la fe hace avanzar la obra de Dios de un modo prodigioso. El poder del Señor está en esta obra, como lo evidencian los extraordinarios sucesos de nuestros tiempos.

El presidente Gordon B. Hinckley preside lo que posiblemente es el mayor número de personas fieles que han vivido sobre la faz de la tierra. Testifico que él es de verdad un gran profeta. Él necesita seguidores fieles. La gran fuerza de esta Iglesia proviene de nuestros testimonios colectivos e individuales, cultivados con nuestras propias pruebas y fidelidad. La fidelidad de los santos ha hecho posible que este gran Centro de Conferencias se construyera y se dedicara en el nombre del Señor en este día histórico. Es único en su género en el mundo entero. Cuán asombrosas y grandes son las obras del Señor en nuestra época. Como pueblo, no somos todavía lo que debemos ser. . . estamos lejos de ello. Sin embargo, confío en que nos esforzaremos con mayor ahínco por llegar a ser un pueblo más recto, digno de seguir recibiendo las bendiciones del cielo.

La celeridad con que se han edificado templos en nuestros días ha sido extraordinaria. Por la visión profética del presidente Hinckley ahora tenemos cien templos, 39 de los cuales han sido dedicados desde la conferencia de octubre del año pasado. Ese logro notable ha sido posible gracias a los fieles pagadores de diezmos. Esto a su vez ha hecho que el Señor cumpla la promesa que hizo por medio de Malaquías: ". . .y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde"(Malaquías 3:10.). Todos estos bellísimos y santos edificios son un testimonio de nuestra creencia en que el Salvador rompió las ligaduras de la muerte y nos abrió el camino para que hiciéramos convenios que serán válidos en otro mundo.

Al igual que Alma, puedo testificar que "todas las cosas indican que hay un Dios, sí, aun la tierra y todo cuanto hay sobre ella, sí, y su movimiento, sí, y también todos los planetas que se mueven en su orden regular testifican que hay un Creador Supremo"(Alma 30:44).
En una revelación manifestada al profeta José Smith que sé es verdadera, el Salvador testificó de sí mismo con estas palabras: ". . .yo soy la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene al mundo; ". . .soy en el Padre, y el Padre en mí, y el Padre y yo somos uno. . ."(D. y C. 93:2­3.).
El Señor ha prometido que ". . .toda alma que deseche sus pecados y venga a mí, invoque mi nombre, obedezca mi voz y guarde mis mandamientos, verá mi faz y sabrá que yo soy. . ."(D. y C. 93:1).

Cuando fui llamado al santo apostolado hace ya muchos años, mi testimonio firme me indujo a testificar en aquella ocasión con las siguientes palabras:
"Considero que un requisito fundamental para el sagrado apostolado es el de ser testigo personal de que Jesús es el Cristo y el Divino Redentor. Tal vez solamente sobre la base de ese concepto pueda yo llenar los requisitos necesarios. He llegado a conocer esta verdad por medio de la indecible paz y el poder del Espíritu de Dios"("Mi respuesta al llamamiento", Liahona, febrero de 1979, pág. 26.)

Desde que acepté ese llamamiento, mi testimonio indudable ha aumentado enormemente. Ello se debe a mi testimonio inquebrantable de que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios.
Mi mayor deseo es ser leal y fiel hasta el fin de mis días en la tierra. Que ello sea así para todos nosotros, ruego en el nombre de Jesucristo. Amén.

sábado 9 de junio de 2007

¿Qué hay detrás de esta afirmación?


Doctrina y Convenios 10:58


"Soy la luz que brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprenden"

lunes 16 de abril de 2007

Adelantó Jesús en su Calvario una señal del fin de los tiempos?

Introducción: la expresión "Caed sobre nosotros los montes y los collados cubridnos" se utiliza en dos versículos más de la Biblia, y en los dos como expresión de Protección ante el castigo Divino, en Oseas 10.8 y en Apocalipsis 6.16.


Lucas 23:26 a 31
23.26: Y llevándole, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima de la cruz para que la llevase tras Jesús.

23.27: Y le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él.

23.28: Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.

23.29: Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron.

23.30: Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Cubridnos.

23.31: Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?

sábado 31 de marzo de 2007

Fragmentos de la carta de Moroni a Pahorán

Introducción explicativa: Moroni, comandante en jefe de los ejércitos nefitas escribe una carta a Pahorán, juez superior o gobernante de los nefitas, reclamando su ayuda en cuanto a víveres y hombres ya que estaban viviendo una situación límite en su batalla contra los invasores de sus tierras y Moroni no entendía el porqué no recibían ayuda de sus gobernantes. La carta contiene una maravillosa llamada a la libertad.
Alma 60: 1-36
60.3: "Y he aquí, os digo que yo mismo y también mis hombres, así como Helamán y sus hombres, hemos padecido sumamente grandes sufrimientos; sí, aun hambre, sed, fatiga y aflicciones de toda clase.

60.4: Mas he aquí, no murmuramos ni nos quejaríamos, si esto fuera todo lo que hemos padecido
60.5: Mas he aquí, grande ha sido la matanza entre nuestro pueblo, sí, miles han caído por la espada, mientras que pudo haber sido diferente, si hubieseis proporcionado a nuestros ejércitos suficiente fuerza y ayuda. Sí, grande ha sido vuestra negligencia para con nosotros.

60.7: ¿Creéis que podéis sentaros sobre vuestros tronos en un estado de insensible estupor, mientras vuestros enemigos están sembrando la muerte alrededor de vosotros? Sí, mientras asesinan a miles de vuestros hermanos;

60.8: sí, los mismos que han confiado en que les deis protección, sí, que os han colocado en posición tal que podáis haberlos ayudado, sí, podíais haberles enviado tropas para haberlos reforzado, y haber salvado a miles de ellos de caer por la espada.
60.9: Mas, he aquí, esto no es todo, les habéis negado vuestras provisiones, a tal grado que muchos han combatido y dado sus vidas por motivo de su gran ansiedad que sentían por el bienestar de este pueblo, sí, y lo han hecho cuando estaban a punto de perecer de hambre, a causa de vuestra gran negligencia para con ellos.

60.11: he aquí, ¿os imagináis que podríais sentaros en vuestros tronos y que, debido a la inmensa bondad de Dios, vosotros podríais no hacer nada y Él os libraría? He aquí, si habéis supuesto esto, lo habéis hecho en vano.


60.12: ¿Suponéis que, por haber sido muertos tantos de vuestros hermanos, ha sido a causa de su iniquidad? Os digo que si habéis supuesto esto, habéis supuesto en vano; porque os digo, hay muchos que han caído por la espada; y he aquí, es para vuestra condenación.

60.13: porque el Señor permite que los justos sean muertos para que su justicia y juicios sobrevengan a los malos. Por tanto no debéis suponer que se pierden los justos porque los matan; mas he aquí entran en el reposo del Señor su Dios.

60.22: Sí, ¿Os sentaréis ociosos mientras os rodean millares, sí, decenas de millares que también se sientan ociosos, mientras que alrededor, en las fronteras del país, millares están cayendo por la espada, sí, heridos y sangrientos?

60.23: ¿Os suponéis que Dios os tendrá por inocentes mientras os sentáis inertes y presenciáis estas cosas? he aquí, os digo que no. Ahora bien, quisiera que recordaseis que Dios ha dicho que lo interior del vaso se ha de limpiar primero, y entonces lo exterior se limpiará también.

60.24: Y a menos que os arrepintáis de lo que habéis hecho, y empecéis a ser diligentes, y nos enviéis víveres y hombres (.......) será conveniente que no luchemos más contra los lamanitas hasta que primero hayamos limpiado lo interior de nuestro vaso, sí, la gran cabeza de nuestro gobierno.

60.25: Y a menos que aceptéis mi epístola, y declaréis y me manifestéis un espíritu verdadero de libertad, y os esforcéis por fortalecer y reforzar nuestros ejércitos, y les suministréis alimentos para su manutención, he aquí, dejaré parte de mis hombres libres para preservar esta parte de nuestra tierra, y los encomendaré a la fuerza y las bendiciones de Dios, para que ningún otro poder obre contra ellos.

60.26: y esto por motivo de su gran fe y de su paciencia en sus tribulaciones,

60.27: y vendré a vosotros; y si hubiere entre vosotros quien aspirare a la libertad, sí, aun cuando quede siquiera una chispa de libertad, he aquí, instigaré insurrecciones entre vosotros hasta que aquellos que quieren usurpar el poder y la autoridad dejen de existir.

60.28: Sí, he aquí, no temo ni vuestro poder ni vuestra autoridad, sino es mi Dios a quien yo temo; y es de acuerdo con sus mandamientos que yo tomo mi espada para defender la causa de mi país; y es por motivo de vuestra iniquidad que hemos sufrido tantas pérdidas.

60.30: He aquí, espero ayuda de vosotros; y a menos que nos suministréis auxilio, he aquí, vengo contra vosotros, sí, en la tierra de Zarahemla, y os heriré con la espada al grado de que no tendréis más poder para impedir el progreso de este pueblo en la causa de nuestra libertad.

60.34: Y he aquí, yo, Moroni, estoy obligado, según el convenio que he hecho de obedecer los mandamientos de mi Dios; por lo tanto, quisiera que os sujetaseis a la palabra de Dios, y me enviaseis rápidamente de vuestras provisiones y de vuestros hombres, y también a Helamán.

60.35: Y he aquí, si no lo hacéis así, marcharé al instante hacia vosotros; porque Dios no permitirá que perezcamos de hambre; por tanto, Él nos dará de vuestros alimentos, aunque tenga que ser a fuerza de espada. Mirad, pues, que cumpláis la palabra de Dios.

60.36: He aquí, soy Moroni, vuestro capitán en jefe. No busco poder, sino que trato de abatirlo. No busco los honores del mundo, sino la gloria de mi Dios y la libertad y el bienestar de mi país. Y así concluyo mi epístola.